Un espacio personal de reflexión sobre diversos temas de actualidad, pero sobre todo, enfocado a la salud.
lunes, 9 de noviembre de 2015
miércoles, 17 de diciembre de 2014
¿Quién es responsable de la EMC?
¿Quién debe pagar por la EMC?
¿A quién le beneficia la EMC?
Regulación de la EMC en México
Compliance y EMC ¿Amenaza u oportunidad?
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oportunidad?
Refrán popular
lunes, 1 de septiembre de 2014
La Educación Médica en los tiempos del Internet.
La Educación Médica en los tiempos del Internet.
Stewart Brand
viernes, 18 de julio de 2014
Los retos de la Educación Médica Continua en México
viernes, 25 de abril de 2014
61 años después de conocer la estructura del ADN.
61 años después de conocer
la estructura del ADN.
miércoles, 12 de enero de 2011
¿No más sangre?
¿Se imaginan a un enfermo diciendo "Ya basta de fiebre"? Eso no lo va a curar, esa es sólo la expresión del deseo de eliminar un síntoma, pero no sirve absolutamente para NADA si no se hace lo necesario. Así veo a México..."ya no más sangre". OK, pero ¿y el diagnóstico, el tratamiento? Preferiría "Ya no más buenos deseos, más propuestas y acciones!"
Señores moneros, son uds. muy divertidos, pero para variar, propongan algo, propongan una forma de eliminar LA DEMANDA, hoy estamos muy ocupados en eliminar la OFERTA, pero por leyes de mercado eso no va a suceder.
Nos preocupa la violencia, pero nos ocupamos poco de evitar el consumo (sí políticos, artistas y grandes empresarios, a ustedes le hablo), nos preocupa poco comprar productos pirata (Sí señor ud. que compra música y software pirata; a ud. señora que compró su bolsa "Luis vuiton" (sic) pirata en el tianguis le hablo) nos preocupa poco darle mordida al de la grúa o al de tránsito (sí, a todos nosotros nos hablo), en fin, todos los detonantes de la ilegalidad nos preocupan poco, sólo nos ocupamos de hacerle la guerra a los capos y estar fregando al gobierno por su ineficiencia.
¿Cuando vamos a hablar y resolver la ineficiencia de la sociedad?
viernes, 11 de septiembre de 2009
¿Medicamentos genéricos o innovadores, realmente hay conflicto?
¿Medicamentos genéricos o innovadores, realmente hay conflicto?
La respuesta es sencilla pero contundente, NO, no hay ningún conflicto.
Recientemente en los medios de comunicación hemos visto mucha publicidad que sugiere que la solución a los problemas de salud está en los medicamentos genéricos y su supuesto precio más barato. ¿Es esto cierto? ¿Podría México (o cualquier país) ser un "país de genéricos"? Esta es una visión maniquea, de blanco y negro absoluto, que no responde a las particularidades de la salud del individuo y ni siquiera a las generalidades.
Si hoy la investigación farmacéutica y las empresas que la realizan, desarrollan el tan esperado medicamento para curar el SIDA o el cáncer, este medicamento estará disponible como genérico probablemente hasta dentro de 10 años. Sí, el tiempo que habitualmente pasa para que una patente de medicamentos pierda vigencia. ¿Puede un "país de genéricos" esperar 10 años para tener este medicamento? ¿Que le decimos al paciente con esta enfermedad, que se espere al genérico?
Por otro lado, si al vencer la patente, otras empresas que no tuvieron que invertir ni un peso en la investigación y desarrollo del medicamento (se requiere invertir 1,300 millones de dólares por cada nuevo medicamento), que no invirtieron en publicidad para darlo a conocer o incluso crear un nuevo mercado, si esas empresas lo producen y lo venden a un precio menor ¡Que bueno! la sociedad en su conjunto habrá ganado una opción más en salud y será una válvula de escape a la ya precaria economía en estos tiempos.
Visto así, ¿Puede una sociedad tener un sistema de salud sin innovadores? ¿Puede subsistir sin los genéricos? Pues también la respuesta es contundente: NO. Afortunadamente la sociedad necesita ambos y por ello hay espacio para ambos. Sin conflictos.
Las empresas de Investigación Farmacéutica invierten cuantiosos recursos en investigar y desarrollar nuevas opciones de tratamiento. Esta inversión sólo es posible si se cuenta con un sistema sólido de protección de patentes, que le otorguen al titular la exclusividad que requiere para poder mantener el ritmo de inversión necesaria para cada día tener más y mejores medicamentos. Junto con el marco legal, se requiere que la sociedad entienda la importancia y la necesidad de esta protección de patentes para poder disfrutar el día de mañana de nuevos medicamentos, se requiere despejar mitos que por mala información o mala intención confunden a la sociedad.
Mitos sobre la extensión de patentes
El Art. 23 de la Ley de la Propiedad industrial dice a la letra: "La patente tendrá una vigencia de 20 años improrrogables, contada a partir de la fecha de presentación de la solicitud y estará sujeta al pago de la tarifa correspondiente." Tratar de hacer creer a la sociedad que un medicamento patentado puede tener una exclusividad de 20 años y con sólo hacer un cambio de empaque o de sabor puede "extender" la patente otros 20 años, es un engaño. También lo es decir que cambiando el sabor o el empaque de un medicamento se puede pretender tener más exclusividad en el mercado, pues los requisitos de patentabilidad también son claros y sólo se otorga una patente a quién demuestre novedad, actividad inventiva y aplicación industrial. En la misma Ley, el Artículo décimo segundo transitorio, permite corregir la vigencia de una patente cuando ésta también se corrige en el primer país donde se obtuvo, también acotando su duración con la siguiente leyenda: "La vigencia de las patentes que fueren otorgadas al amparo de este artículo terminará en la misma fecha en que lo haga en el país donde se hubiere presentado la primera solicitud, pero en ningún caso la vigencia excederá de 20 años, contados a partir de la fecha de presentación de la solicitud de patente en México."
Mitos sobre los monopolios en salud
Un nuevo medicamento protegido por una patente es una opción más en el tratamiento de las enfermedades. La inmensa mayoría de las veces cuando llega al mercado busca un lugar entre las múltiples opciones de tratamiento. No hay patentes para el tratamiento de las enfermedades, cada nuevo medicamento patentado COMPITE con otros patentados y con genéricos de otras sustancias activas y obtiene así una parte del mercado del tratamiento de dicha enfermedad. En un ejemplo de la vida diaria, los automóviles o los equipos de cómputo tienen dentro de sus productos un sinnúmero de partes patentadas, pero compiten con otros sistemas y así los usuarios podemos elegir entre varias opciones aún cuando tengan patente. Si hoy llega al mercado un nuevo medicamento patentado para el tratamiento de la hipertensión arterial, competirá con las 100 opciones de tratamiento, entre las más de 6 clases terapéuticas, cada una de ellas con cerca de 10 principios activos y en muchos casos versiones genéricas de muchos de ellos ¿ese teórico medicamento patentado tiene un monopolio? La respuesta también es NO.
Mitos de la vinculación de patentes con los registros sanitarios
La adición del artículo 167-bis al Reglamento de Insumos para la Salud y del 47-bis al Reglamento de la Ley de la Propiedad Industrial, publicados en el DOF el 19 de septiembre del 2003 vinculan la protección de la propiedad intelectual (las patentes) con los Registros Sanitarios, este sistema de vinculación, tiene como finalidad el evitar el otorgamiento de registros sanitarios ilegítimos que sirvan para violar derechos de patente en el comercio. Este mismo artículo prevé la posibilidad de iniciar estudios, pruebas y producción de medicamentos patentados 3 años antes del vencimiento de su patente, aunque el registro se otorgará "solamente al concluir la vigencia de esta patente"
El mito de la explotación comercial por 20 años
El proceso de investigación y desarrollo de un nuevo medicamento tiene una duración promedio de 10 años, es decir, en ocasiones es una poco más y otra un poco menos, pero convencionalmente hablamos de los 10 años. Los principios activos, es decir, las moléculas se protegen bajo patente al inicio de dicha investigación, pues desde ese inicio se publican los resultados de dichas investigaciones para el beneficio de toda la comunidad científica y por consiguiente de la sociedad en general. Al ser información publicada, si no se protege por patente rápidamente, perdería el principio de "novedad" requerido para ser patentado, así que esta nueva molécula pasará los 10 primeros años de protección de patente en etapa de investigación, sin estar en el mercado y por supuesto sin tener un uso comercial. Una vez obtenido el registro sanitario (10 años después del inicio de la patente) llegará al mercado y disfrutará de una exclusividad comercial de 10 años solamente. Insistir en una "explotación" de 20 años de las patentes de medicamentos es simplemente un mito.
Resumo esta columna diciendo que la Industria de Investigación Farmacéutica no está en contra de un mercado de genéricos sino a favor del orden y la legalidad, de la competencia leal, de la publicidad ética y que no lleve a las personas a tener un riesgo en salud. La competencia comercial nos beneficia a todos, por ello es bienvenida siempre y cuando se ajuste a la legalidad, la calidad, la evidencia científica y la ética.
Autor:
Dr. Gustavo Hernández Verde
Médico Internista
martes, 7 de julio de 2009
REFLEXIONES SUPERFICIALES DE LA ELECCIÓN
viernes, 19 de junio de 2009
Monopolios y Monopsonios. Amenaza para el consumidor
Monopolios y Monopsonios. Amenaza para el consumidor.
La concentración en uno solo o muy pocos proveedores de un bien o servicio provocan que estos proveedores puedan fijar precios relativamente altos a sus productos, dar malos servicios, productos de mala calidad, poca o nula disposición a innovar y algunas más que finalmente tienen una cosa en común: dañan al consumidor. A esta concentración de la oferta en un sólo proveedor la conocemos como monopolio, y por extensión, cuando existe más de un proveedor, pero son tan pocos que la situación real en el mercado es la misma, les llamamos oligopolios.
En México, al igual que en muchos países en el mundo existen leyes que intentan proteger al consumidor al prohibir los monopolios y las prácticas monopólicas, quizá con la excepción de los monopolios del propio gobierno. La Constitución los prohíbe desde 1857 y hace sólo unos pocos años (2006) se publicó el decreto con las reformas a la Ley Federal de Competencia Económica.
La actividad empresarial se encuentra altamente regulada y vigilada para proteger a los consumidores, las empresas dedican grandes recursos humanos y materiales en cuidar de no caer por intención , o por descuido y omisión, en alguna práctica contraria a las leyes de Competencia Económica. Por ejemplo, las empresas no pueden ponerse de acuerdo para fijar precios o descuentos, no pueden dividir y "repartirse" un mercado, ya sea geográfica, temporalmente o por cualquier otro segmento. No pueden ejercer su poder conjuntamente para presionar a un mercado, en fin, son muchas las actividades que le son prohibidas (y que bueno que lo son) para proteger a los consumidores.
Por otro lado, existe otro tipo de concentración diferente a la concentración de la oferta llamada monopolio. Cuando es la demanda la que se encuentra concertada, es decir, sólo existe uno o muy pocos compradores, se conforma lo que conocemos como un Monopsonio (cuando es total) u Oligopsonio en analogía a los Oligopolios. Hasta hace poco no era común ver un Monopsonio, salvo en el gobierno, en actividades que sólo le son permitidas a él, como el Monopsonio de la compra de armas, es obvio que un proveedor de equipos militares en nuestro país, sólo tiene como cliente (al menos de forma legal) al gobierno, igual que algún proveedor de equipos para la exploración y extracción del petróleo. En el mercado privado, vemos cadenas de auoservicios o empresas distribuidoras que se parecen mucho (si es que no lo son) a un monopsonio u oligopsonio, pero no es la intención de esta reflexión hablar de ese tema.
Hoy también vemos monopsonios del gobierno en áreas que no le son sólo autorizadas a él, como los medicamentos. El gobierno compra en México la mitad de las piezas de medicamentos que se requieren en todo el País, a través de sus instituciones de salud como el IMSS, ISSSTE, SSA y los sistemas estatales de salud. El gobierno es para la Industria Farmacéutica sin lugar a dudas, el cliente más importante. Una peculiaridad de este cliente es que en realidad no es "un solo cliente" sino muchos clientes arropados bajo el mismo nombre, pero con volúmenes de compra diferentes, condiciones de pago diferentes, condiciones de entrega diferentes y razones sociales y facturaciones diferentes, todos ellos bajo el mismo "apellido: Gobierno."
Lo anterior no es un asunto menor, pues como cliente, en realidad al no ser un sólo cliente sino muchos, por lo tanto cada uno debe estar sujeto a una negociación de acuerdo a su capacidad de compra y todos los factores arriba mencionados. Así ha sido durante muchos años y así debería de ser, cada cliente compra la cantidad que puede, en las condiciones que puede y obtiene beneficios y descuentos de su proveedor en esa misma proporción.
A partir de la instalación en México de una Comisión Negociadora de Precios para las compras del Gobierno, todos esos clientes de "apellido Gobierno" se han reunido para negociar en conjunto el precio de los insumos que le compran a la Industria Farmacéutica, aunque después, cada quien por su parte comprará, como siempre ha sido, en las cantidades y en las condiciones que cada uno quiera.
A primera vista y sólo visto superficialmente parece bien, pero al menos me pregunto si esta práctica no se parece mucho a aquello que tienen prohibido las empresas: Reunirse para compartir información comercial y usar el poder conjunto para presionar un mercado. En el mundo empresarial a eso se le llama un Cártel, pero en el lado de la demanda le llamamos... Comisión Negociadora de Precios.
Existe una Ley y una Comisión que protegen a los consumidores, pero no existe una Ley o una institución análoga que proteja a las empresas de verse presionadas por un comprador con una presencia dominante en el mercado. Sin ser ingenuo, no creo que esto vaya a cambiar en el corto plazo, no veo a ninguna fracción parlamentaria proponiendo un cambio legislativo en este sentido, pero si empezamos a hablar del tema, a estudiarlo, a debatirlo y ver sus posibles beneficios para la sociedad, de la cual somos parte los consumidores, las empresas y el gobierno, quizá en un futuro, veremos una regulación en este sentido.
martes, 2 de junio de 2009
Los síndromes de Ratzinger y Bush.
El Síndrome de Ratzinger
Se me ocurrió este nombre para describir lo que sucede cuando una persona ocupa un puesto cuya figura anterior hizo un papel extraordinario, el ejemplo más palpable es del actual sumo pontífice de la Iglesia Católica, S.S. Benedicto XVI (Joseph Alois Ratzinger) ¿Es posible evitar la comparación con Juan Pablo II? No pretendo ni hacer tal comparación ni justificarla, sino poner sobre la mesa lo difícil que es tratar de evitar el comparar a una gran figura con otra nueva que ocupa su puesto ¿Alguien puede evitar comparar a Camila con Lady D? No sólo eso, además de compararla muchos puede tener hasta antipatía por quién llega a un puesto después de una persona brillante.
En el trabajo seguro encontramos muchos ejemplos del Síndrome de Ratzinger, no importa los atributos de la nueva persona, no importan su logros, no importan sus aciertos, siempre serán menores que el anterior. Para quien lo escribe es mucho más fácil que para quien lo padece, ya me imagino a Camila haciendo su mayor esfuerzo ya no digamos para agradarle a la gente, sino para no tener tantas antipatías. Este síndrome no sólo lo vemos en las instituciones, también en las familias. Pobre del hijo de un gran médico o un gran abogado si se dedica al mismo oficio de su padre, siempre será comparado y casi siempre en desventaja.
En esencia, el síndrome de Ratzinger es el efecto negativo que deja a su sucesor la gran imagen de un líder, mandatario, jefe, familiar, etc., que evita, al menos por un tiempo, que quien ocupa el nuevo puesto, brille por su luz propia o propicia que sus errores se vean magnificados.
El síndrome de Bush
Al contrario del anterior, cuando el personaje antecesor ha hecho un mal papel, quien lo sucede tiene todo por delante para brillar. Los políticos, por ejemplo, están vacunados contra el síndrome de Ratzinger, casi nunca hay una gran figura antes de ellos, así que hagan lo que hagan siempre tienen la oportunidad de hacerlo mejor que el anterior. Ellos frecuentemente tienen el síndrome de Bush, que es aquel en el que quien llega a un nuevo puesto, simplemente, sólo puede hacerlo mejor, aún si no hace nada. ¿Necesita Barak Obama hacer mucho para hacerlo mejor que su antecesor? La verdad es que no, que con el simple hecho de no hacer nada ya sería un gran avance. En este caso sucede lo contrario que en el Síndrome de Ratzinger, quien llega ve exaltados sus aciertos y minimizados sus errores.
Difícilmente podemos encontrar casos más paradigmáticos que el de Ratzinger y Bush para nombrar las situaciones anteriormente descritas. Los adultos contemporáneos no hemos visto a un líder más carismático que S.S. Juan Pablo II ni a un peor gobernante que a JW Bush, ellos ejemplifican lo que a diario sucede en nuestras casas, trabajos y cualquier organización social y creo que por ello merecen que lleven sus nombres los síndromes de Ratzinger y Bush.
martes, 19 de mayo de 2009
Reflexiones sobre la seguridad social y la responsabilidad individual
Imagina por un momento estimado amigo lector que existiera una "seguridad social" que cubriera las descomposturas de nuestro automóvil o los deterioros de nuestra casa. Imagina por un momento que si se te descompone tu carro o sufre un accidente, simplemente haces fila en el taller del "seguro" y gratuitamente te proporcionarán la mano de obra y las refacciones necesarias. Imagina que si una tubería de tu casa se rompe, sólo tienes que pedirle al "seguro" que la reponga.
Sucede que cuando nos enfermamos, sí contamos con un sistema de prepago que por una muy módica cantidad hace exactamente lo planteado anteriormente, no importa si cuidas o no tu salud, tu peso, fumas o bebes en exceso; al momento de estar enfermo simplemente te presentas en la fila y recibes atención médica y medicamentos sin un desembolso adicional. Si fumas y al paso de los años tienes cáncer ¿adivina quien va a pagar el tratamiento? Si tienes conductas sexuales de riesgo y contraes el VIH-SIDA ¿adivina quien va a pagar el tratamiento? Acertaste: la Seguridad Social