lunes, 9 de noviembre de 2015


El papel de las Asociaciones y Colegios Médicos en la Educación Médica Continua


Si bien el ser humano es gregario por naturaleza, quizá los profesionistas somos gremiales por las mismas razones. Como especie evolucionamos exitosamente gracias al trabajo en equipo, a lograr objetivos inalcanzables para un individuo, a defendernos de las amenazas externas y un sinfín de ventajas de vivir en grupos y posteriormente incluso de especializarnos en trabajos específicos y dividir las tareas. Los profesionistas, y me refiero a los médicos en particular, nos reunimos en distintos gremios exactamente por las mismas razones, alcanzar mayores objetivos,  defendernos, y en general para el avance de la profesión y de los individuos que la ejercemos.

A pesar de lo anterior, es decir, de nuestro impulso natural por agremiarnos, la historia de las agrupaciones médicas es relativamente nueva, al menos lo es en relación a la práctica médica, mientras que la medicina es tan antigua como el hombre, al menos en el concepto que una persona se dedique  ya sea por su experiencia o entrenamiento a curar a los demás; los gremios médicos son más bien recientes. En México el primer antecedente es de 1836 con el Establecimiento de Ciencias Médicas, que dio paso en 1864 a  la Sección Médica de la Comisión Científica, Literaria y Artística de México y finalmente en diciembre de 1865 a lo que hoy conocemos como Academia Nacional de Medicina de México que este año festeja su 150 aniversario. A partir de ahí, se han formado un gran número de agrupaciones médicas, hoy seguramente suman varias decenas de ellas con diversos nombres como: Asociaciones, Colegios, Academias, Consejos, etc. Cada uno de ellos con objetivos y misiones diferentes, pero teniendo en común agrupar a los que se consideran pares para buscar el beneficio tanto individual como colectivo.


Uno de los muchos objetivos de las distintas agrupaciones médicas es la Educación Médica Continua. Entre esos objetivos está promoverla, fortalecerla, regularla, ofrecerla, certificarla, avalarla, supervisarla y quizá algunos más que serían tema de una revisión dedicada, no de este ensayo. Lo más importante es destacar que la EMC no sería la misma (si es que existiera) sin los diversos papeles que tienen en ella los distintos gremios médicos. Junto con el gobierno y las universidades, las asociaciones médicas son los pilares fundamentales de la EMC, cada uno desde su trinchera, a veces compartiendo y otras complementando los objetivos y las tareas, pero siempre en favor de la EMC. 

Los médicos apreciamos más y damos más credibilidad a aquellos eventos que son avalados por una agrupación médica, dicho de otra forma, el prestigio y credibilidad de una asociación médica se trasladan a un curso que tiene su aval, y a su vez, ese evento contribuye al prestigio de la asociación, es por ello que aquellas instituciones que ofrecen EMC deben seleccionar adecuadamente quienes avalan sus eventos y de la misma manera, los gremios deben cuidar a quien le otorgan su aval.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿Quién es responsable de la EMC?


En otro ensayo hablamos sobre la titánica tarea de saber quién debe pagar por la Educación Médica Continua (EMC) concluyendo que son varios los actores que intervienen en su financiamiento. 

Hoy quiero reflexionar sobre otro tema igual de complicado y es ¿Quién debe ofrecer  la EMC? Aquí los actores son también variados, cada uno de ellos con objetivos y visiones diferentes: las  Universidades, Los hospitales, las Sociedades y Colegios Médicos, la Industria Farmacéutica y las empresas e Institutos dedicados a ofrecer estos cursos son sin duda los más importantes.
Sin duda cada uno de estos actores debe jugar un papel relevante en el Desarrollo Profesional Continuo, cada uno tiene visiones diferentes que enriquecen la oferta de conocimiento y ninguno de ellos tendría por sí solo la capacidad para abastecer la demanda de EMC del país.

Vale la pena entender las grandes y pequeñas diferencias entre los objetivos y la oferta de EMC de cada una de estas instituciones para que llegado el momento elijamos la más conveniente. La Universidad busca el conocimiento como un fin en sí mismo, mientras que las empresas buscan el conocimiento aplicado y que resulte en un nuevo producto o servicio y éste genere riqueza. 

Los grupos de médicos tanto en los hospitales como en sus asociaciones profesionales buscan principalmente aquel conocimiento que les es útil para su práctica profesional diaria mientras que las empresas dedicadas es esta tarea ofrecerán los cursos que tienen un mayor número de asistentes y por ello pueden maximizar sus ganancias o al menos recuperar sus inversiones.

El gobierno tiene un papel muy importante, muchas Universidades y Hospitales son de su propiedad. Por otro lado, como máxima autoridad en materia de salud, a través del Consejo de Salubridad General, dicta las políticas de salud y las prioridades. Quizá el objetivo último de los gobernantes sea llevar a cabo todas las tareas que de manera directa o indirecta ayudan a prevenir las enfermedades, recuperar la salud o rehabilitar a los enfermos y para cada uno de estos objetivos hay a su vez objetivos educativos. Es por ello que el gobierno juega, a través de sus múltiples instituciones, reglamentaciones y políticas el papel más importante en la EMC.

Parece ocioso buscar UN solo responsable de brindar toda la EMC que los profesionales de la salud necesitamos, sabemos de antemano que ninguna institución puede abarcar todo el espectro existente, no tendría ni el presupuesto ni los conocimientos necesarios para ello. 

Casi es inevitable que cada institución tenga sus propios sesgos al momento de realizar un programa académico o de implementarlo, quizá por ello debemos enfocar nuestros esfuerzos a conocer  cuáles son esas instituciones y posteriormente entender que oferta tienen, cuáles son sus objetivos, sus ventajas y desventajas en relación a nuestros propios objetivos personales y así poder filtrar la información que recibimos. Al final del día, cada uno de nosotros somos los responsables últimos de nuestra preparación académica, no importa quien la pague ni quien la imparta.

Autor: Dr. Gustavo Hernández Verde


¿Quién debe pagar por la EMC?


Antes de pretender dar una respuesta contundente, deberíamos considerar que quizá simplemente esta respuesta no existe o al menos no es sencilla. Si reflexionamos sobre los beneficios que tenemos como sociedad al tener una comunidad de Profesionales de la Salud cada día mejor preparados y que han acortado la brecha entre lo que saben y lo que deben de saber, se antoja pensar que todos esos beneficiarios deberíamos de pagar por ese beneficio. Esto simplemente nos dejaría donde empezamos, “si los beneficiados somos todo, pues entonces lo pagamos todos” lo malo es que para esto de las responsabilidades “todos” y “ninguno” pasan a ser, por arte de magia, de antónimos a sinónimos.

“El médico es el directamente beneficiado” dirán algunos, así que es él el que debe de pagar. “Son las empresas farmacéuticas las más beneficiadas” dirán otros, “Es el gobierno”, “Son las sociedades médicas”, “son los pacientes” y así seguiríamos sin llegar a un acuerdo. Sin duda todos tienen razón, cada uno debe aportar su parte. El médico debe dar dos grandes recursos, uno de ellos irrecuperable: su tiempo; y además su dinero. 

La Industria Farmacéutica, al menos aquella que en su misión y sus valores (que orgullosamente exhibe en sus portales web y en los muros de sus recibidores) dice que “apoyará la Educación Médica Continua”, los gobiernos (en todos sus niveles) favoreciendo fiscal y presupuestalmente a la EMC, y finalmente los pacientes, pagando a los médicos una justa retribución por sus servicios profesionales, entendiendo que una parte de ese pago regresará en forma de un médico más actualizado y más capacitado.

A pesar de la complejidad del tema, al menos conceptualmente parece fácil entender que todos debemos pagar por la EMC y que cada uno pone una parte. En el mundo real ha sido más difícil. Tradicionalmente los médicos nos malacostumbramos a que son “otros” lo que deben de pagar para que asistamos a un congreso o casi cualquier evento académico, esos otros pagadores solían ser la Industria Farmacéutica que pagaba el boleto de avión, la inscripción, los viáticos y en general lo necesario para que el médico pudiera escuchar de primera mano los avances nacionales e internacionales en su campo de desempeño profesional. 

Las empresas por su parte no estaban muy molestas por hacerlo, tenían un acercamiento muy profesional con los médicos y éstos en igualdad de circunstancias podrían favorecer sus productos llegado el momento. Si todos estaban tan a gusto ¿Por qué cambiar? ¿Por qué hacerlos tan complicado? Pues porque la sociedad vio en esto una compra de favores, una competencia para favorecer a la marca con más presupuesto, no necesariamente con mejores argumentos. Con razón o no ¡Estamos cambiando! Médicos y patrocinadores buscamos las mejores formas de mantener nuestros objetivos tanto personales como de empresa de una manera ética y transparente, de frente a la sociedad de la cual también somos parte.

Se ha propuesto que se una institución libre de conflicto de interés y de sesgos comerciales quien recaude los fondos de los pagadores y a través de un consejo consultivo externo utilice los recursos para que sean los médicos más apropiados los que asistan a los eventos académicos y a su vez, al regresar de estos eventos difundan sus conocimientos. Seguro el tiempo nos dirá cuál es la mejor solución.


En conclusión, por lo menos para el que escribe este ensayo, somos muchos los responsables de hacer realidad la EMC, por lo cual es necesario que TODOS asumamos esa responsabilidad y aportemos nuestro granito de arena.

Autor: Dr. Gustavo Hernández Verde.

¿A quién le beneficia la EMC?


A simple vista la respuesta parece muy obvia, a los médicos ¡Claro! Somos nosotros los directamente beneficiados de acortar la brecha entre lo que sabemos y lo que debemos de saber, de minimizar la posibilidad de pasar por alto un nuevo descubrimiento en cómo prevenir, diagnosticar, tratar o rehabilitar a un enfermo. Pero en un sentido más amplio el beneficio es mucho mayor pues los aproximadamente 200,000 médicos que ejercemos en el país tratamos directamente o influimos en el sistema de salud que afecta a los más de 100 millones de personas que vivimos en México.

El efecto multiplicador de la educación no es un secreto, en cualquier disciplina de la humanidad la educación tiene el mismo efecto. Si esto es así ¿Por qué no invertimos más en ello? Sin duda la respuesta no es sencilla, quizá hay otras prioridades (no me imagino cuáles puedan ser), quizá es cultural (espero que no), pero cualquiera que sea la sinrazón debemos cambiarla.

La educación médica lejos de terminar en las etapas puramente formativas, continúa toda la vida, en diferente magnitud y en diferente forma, pero no termina. Intentar estar al día en el campo específico en el que nos desenvolvemos es la meta a alcanzar. Lo hacemos en la práctica diaria, en las sesiones institucionales, en las revistas médicas, los cursos formales, tanto presenciales como virtuales y en muy variadas formas.

¿Por qué parece que ya no invertimos en EMC? En unos casos porque es cierto y en otros porque simplemente quienes solían invertir más en ello ahora lo hacen de una manera diferente y se nota. Tradicionalmente la Industria Farmacéutica ha invertido millones de dólares en patrocinar pláticas y cursos que los profesionales de la salud apreciamos por su alto contenido científico. Lo hacía patrocinando directamente a cada médico para asistir a determinado evento, pero esto ha cambiado, la sociedad ha visto esto como una especie de corrupción o compra de favores a cabio de esa EMC. Para evitar este juicio de la sociedad muchos laboratorios buscan que un tercero sin conflicto de interés organice o administre los recursos destinados a la EMC y éstos lleguen al médico libres de sesgos.


En esta etapa de transición, mientras nos adaptamos a esta nueva forma de convivencia  será muy importante que las instituciones dedicadas a la EMC entendamos las nuevas regulaciones, los código de ética como el de CETIFARMA y IFPMA, la legislación tanto local como de algunos países respecto a la transparencia y las medidas anticorrupción, ofreciendo así tanto a los patrocinadores como a los profesionales de la salud las mejores alternativas académicas en una forma ética, científica y de utilidad; finalmente ¡es por el bien de todos!

Autor: Dr. Gustavo Hernández Verde.

Regulación de la EMC en México


Cada día se publican más artículos médicos de lo que una persona puede leer quizá en uno o más años. Aún por tipo de especialidad o subespecialidad, cada día se publica mucho más de lo que uno puede leer, es decir, el conocimiento científico avanza mucho más rápido de lo que podemos seguirle el paso. 

Personalmente no creo que nadie pretenda estar “al día” en todo lo que se conoce de una enfermedad o cualquier área del conocimiento humano, a lo que aspiramos algunos como médicos, es simplemente a que nuestro rezago no sea de tal magnitud que la obsolescencia de nuestro conocimiento ponga en riesgo la vida o la calidad de vida de una persona. Quienes han optado por la especialización y aún la subespecialización saben cada día más de un campo más limitado, mientras que los generalistas si bien tienen un campo más amplio, es a expensas de la profundidad en el conocimiento.

Especialista o Generalista, todos los médicos requerimos estar en una constante actualización de nuestros conocimientos, incluso debemos de certificar esa actualización ante los grupos colegiados reconocidos para ello. Logramos esa actualización (también llamada Educación Médica Continua o EMC) de múltiples maneras, todas ellas casi igual de importantes y ninguna de ellas suficiente por sí misma, los ejemplos más comunes para estar al día son: la propia práctica profesional, sobre todo en un ambiente hospitalario académico, las revistas médicas, los congresos, los cursos, etc. Todos los médicos aprendimos así la medicina, con todas esas herramientas y es por ello que a lo largo de nuestra práctica profesional debemos conservarlas.

Cada uno de los grupos colegiados que certifican a los médicos propone y utiliza sus propios criterios y mecanismos de medición para otorgar dicha certificación, a través de créditos que se obtienen por diversas actividades, con un examen de conocimientos y habilidades o, como es lo más habitual, con la combinación de varios.

No existe un estándar para valorar la Educación Médica Continua, el gobierno ha avanzado dando a través de la Secretaría de Educación Pública el reconocimiento de idoneidad para que los grupos colegiados puedan certificar a sus pares, pero no existe un estándar o al menos un acuerdo en cómo cada uno de ellos debe trabajar o qué requisitos debe cumplir un proveedor de servicios de EMC.

Las empresas que ofrecen servicios de EMC tampoco están reguladas y no todas tienen el conocimiento, experiencia o simplemente la convicción de seguir los códigos deontológicos aplicables a la interacción entre un Profesional de la Salud y una empresa productora de insumos para la salud. Hoy por hoy  muchos reconocen como una ventaja competitiva que las empresas que se adhieren voluntariamente a dichos código de autorregulación a diferencia de otras que sólo ofrecen servicios logísticos quizá sin la experiencia ni preparación académica.


Autor: Dr. Gustavo Hernández Verde.

Compliance y EMC ¿Amenaza u oportunidad?

Compliance y EMC ¿Amenaza u oportunidad?


Cada día escuchamos con mayor frecuencia el término importado del Inglés Compliance, el diccionario Cambridge Online[1]  lo define como “el acto de obedecer una orden, regla o petición”. En el ámbito empresarial entendemos que se refiere al cumplimiento que un individuo o una organización tienen de los diversos ordenamientos tanto legales como de autorregulación.

Todas las empresas, ya sean globales o con operaciones solamente locales, están sujetas a cumplir obligatoriamente con los ordenamientos legales, adicionalmente muchas de ellas se han suscrito voluntariamente a cumplir con acuerdos como el Código de Ética y Transparencia de la Industria Farmacéutica, elaborado y vigilado por la CETIFARMA, y otras tantas más también de manera voluntaria en nuestro país (pero obligatoria en sus corporativos) siguen otras normatividades  como la Sunshine Act y la Foreign Corrupt Practices Act (Ambas de EEUU) el código de ética de IFPMA (de observancia internacional) o la UK Bribery Act del Reino Unido por citar algunos ejemplos.

Todas estas leyes y códigos deontológicos tienen como objetivos primordiales proteger a los pacientes, evitar la corrupción, abonar en la transparencia y evitar una vinculación inapropiada entre la Industria y los médicos y tomadores de decisiones. Estos ordenamientos han evolucionado y se han hecho más complejos y restrictivos de una forma casi exponencial en los últimos 10 años. Ejemplos hay muchos de actividades que legal y socialmente eran consideradas como apropiadas y hoy no lo son, y otras claramente inapropiadas para cualquier época, pero no sancionadas y que por lo tanto eran realizadas con cierta frecuencia.

Este ambiente altamente regulado ha sido visto en muchas ocasiones como una amenaza para la comercialización de los productos farmacéuticos, sobre todo para aquellas empresas que voluntariamente han optado por el camino de la estricta regulación más allá de la legal o la obligatoria, pero en realidad el compliance es una gran oportunidad para mostrarle a la sociedad que médicos e Industria hemos aprendido de nuestros actos y podemos interactuar con ética y transparencia siempre en favor del paciente.

“Cuando se cierra una puerta, una ventana se abre.”
Refrán popular

Una consecuencia afortunada del Compliance es que buena parte de los presupuestos antes destinados a la promoción de los medicamentos, hoy se empiezan a destinar a actividades netamente académicas, casi sin intervención de los patrocinadores, organizadas por terceros sin conflicto de interés como empresas especializadas o sociedades médicas. Las ventajas son varias, por un lado este tipo de empresas suelen ser altamente especializadas y su capacidad de convocatoria o experiencia logística son altas, por otro lado, los médicos suelen valorarlas más que aquellas organizadas directamente por la Industria Farmacéutica e incluso habitualmente obtienen puntuación para su recertificación profesional.




[1] http://dictionary.cambridge.org/dictionary/british/compliance

lunes, 1 de septiembre de 2014

La Educación Médica en los tiempos del Internet.

La Educación Médica en los tiempos del Internet.


La tecnología avanza a pasos agigantados, para la generación que todavía conocimos la TV sin control remoto, las máquinas de escribir o el teléfono de disco, los cambios nos parecen salidos de una película de ciencia ficción (aunque personalmente creo que cada día se desdibuja el adjetivo ficción para ser simplemente Ciencia)  De la mano de esa explosión científica hemos tenido muchas nuevas tecnologías a nuestro alcance, quizá una de las que más impacto han tenido en nuestra vida diaria sea el Internet. Sin pretender hacer un análisis de todas las actividades que hoy se relacionan con esa red de computadoras conectadas en tiempo real que nos permite tener en la palma de la mano (literalmente) casi todo el conocimiento de la humanidad, sus fotos, videos, mapas y un interminable etcétera, me quiero referir a cómo nos puede ayudar a los Profesionales de la Salud a actualizar nuestros conocimientos.

Por muchos años (sin duda varios miles), el conocimiento se transmitía de una generación a otra sólo de manera verbal, los más viejos enseñaban a los más jóvenes y así sucesivamente, hasta que vino la escritura y eso cambió para siempre, aunque limitado en un principio a unos cuantos eruditos. Posteriormente otro gran hito fue la imprenta, la simple idea de masificar el conocimiento le dio a la humanidad una gran herramienta, surgieron los libros que a su vez fueron evolucionando en su contenido, la forma de expresarlo, de ilustrar sus ideas, etc. Quizá el siguiente gran salto de la humanidad es uno del cual todos nosotros hemos sido testigos: El Internet.

Gracias a las nuevas tecnologías hemos cambiado las leyes del “espacio-tiempo” (si se me permite la licencia poética), las distancias se han reducido, podemos “estar juntas” muchas personas al mismo tiempo, aun desde lugares geográficamente distantes. Podemos “asistir” al mismo curso en horarios diferentes. Si la imprenta masificó los libros, el Internet masificó los conocimientos no sólo a través de cursos online y transmisiones Webcast de conferencias, también dio paso a tener a la mano enciclopedias, imágenes, calculadoras de casi cualquier parámetro de salud, bibliotecas enteras, salas de chat para reunir expertos o preguntar dudas, estadísticas, simuladores, videos y muchas otras que  han cambiado la forma de enseñar y de aprender.




Innovar vs. Mejorar
¿El CD es una innovación o es tan solo una mejora del disco de vinil? Aparentemente la llegada de los discos compactos era una gran innovación, en realidad la verdadera innovación vino con la música comprada en línea, con la posibilidad de eliminar cualquier elemento físico de almacenamiento distinto al mismo reproductor, ya no era necesario tener tanto el disco de vinil como el Tocadiscos o el Casete y la grabadora, ahora en un solo aparato se tenían ambos, se transportaba fácilmente, se compartía su contenido y una larga lista de otras ventajas (y algunas desventajas por supuesto).

Once a new technology rolls over you, if your're not part of the steamroller, you're part of the road.
Stewart Brand

Es tiempo de innovar en la Educación Médica Continua (EMC) y la Capacitación, de aprovechar las ventajas de la tecnología, el tiempo y la distancia ya no son pretexto. Si antes sólo unos cuantos afortunados podían asistir a los cursos impartidos casi siempre en la capital del País o una de sus estados, hoy también la EMC se ha masificado y mucho. Todos los actores tenemos nuestras responsabilidades, los gobiernos, las instituciones académicas y las instituciones dedicadas a la EMC debemos crear nuevas formar de utilizar las tecnologías para acercar y simplificar el conocimiento a los profesionales de la salud y ellos por su parte, aceptar el cambio y aprovecharlo para mantenernos vigentes en los conocimientos y así dar un mejor servicio a la sociedad que es a quien nos debemos.


Dr. Gustavo Hernández Verde

viernes, 18 de julio de 2014

Los retos de la Educación Médica Continua en México


La velocidad de generación de conocimientos del ser humano es vertiginosa y la Medicina es tal vez una de las disciplinas que más rápido genera y publica nuevos conocimientos. Esto si bien es muy afortunado, tal magnitud de información y tal velocidad de adquisición plantean algunos retos. Por un lado, cada vez es más difícil que en tan sólo 6 años de carrera de Medicina se puedan abarcar tan solo los temas más frecuentes e importantes a los que el médico general se enfrentará o de los cuales debe conocer el especialista de cualquier área. Por otro lado,  cuando uno termina de estudiar un tema determinado, ya hay muchos más conocimientos nuevos que se desarrollaron mientras uno está “ocupado estudiando”. Adicional a esta problemática, está la expectativa del paciente que espera que su médico conozca los más recientes avances en el diagnóstico, tratamiento y/o rehabilitación de su enfermedad.
¿Cómo intentamos día a día los médicos acortar la brecha entre lo que sabemos y lo que debemos saber? A través de las diversas formas de Educación Médica Continua que tenemos a nuestro alcance, la literatura médica, los congresos, los cursos, las sesiones académicas hospitalarias, el compartir casos y dudas con los colegas médicos y un largo etcétera que no es propósito de esta columna analizar.
En México tenemos a nuestro alcance las más modernas tecnologías, podemos organizar cursos virtuales en los que el profesional de la salud ingresa desde la comodidad de su casa, el consultorio o desde cualquier sitio con conexión a Internet; podemos ver e interactuar con un ponente a miles de kilómetros de distancia, podemos tener una plática que se desarrolla en un hospital en el D.F. y replicarla a varias sedes en el interior del País o en el extranjero.
Visto superficialmente parece que hay muchas formas de estar al día pues la oferta es muy grande, pero pasa como muchas otras cosas en nuestra vida diaria, esa oferta no está al alcance de todos en igual escala. No todos los médicos tienen la oportunidad de asistir a Congresos Médicos, no todos pueden recibir una revista médica o incluso entenderla en un idioma diferente al Español. Hay comunidades rurales sin acceso al Internet y todo lo que ello implica o incluso conexiones tan lentas que imposibilitan atender virtualmente una plática en video.

Además de los retos técnicos, hay otros que vencer como encontrar programas académicos neutrales, incluyentes y balanceados que sean desarrollados sin sesgos por Asociaciones Médicas o Académicas y  que de esta forma el médico tenga mayor confianza en los contenidos. No se trata de eliminar la divulgación altamente profesional y científica que las empresas hacen de sus productos, en ella participan los más prominentes médicos especialistas de cada ramo y la información que presentan es veraz y científicamente actualizada,  se trata de agregar más contenido neutral, de equilibrar la balanza manteniendo ambas opciones necesarias para nosotros los médicos y para el desarrollo de la Industria Farmacéutica.

viernes, 25 de abril de 2014

61 años después de conocer la estructura del ADN.

61 años después de conocer la estructura del ADN.



Desde hace cientos de años, los seres humanos hemos sido conscientes del parecido entre hermanos y de los hijos con  sus padres,  y de cómo estos rasgos se transmiten de una generación a otra. En los 1860’s Gregorio Mendel buscó las bases científicas de esta herencia al estudiar la transmisión de diversas características físicas de una generación de chícharos a otra. Posteriormente se descubrieron los que hoy conocemos como cromosomas y que éstos estaban compuestos de proteínas y ADN. Al principio los científicos pensaron que moléculas tan simples como el ADN no podrían transmitir las cantidades necesarias de información para definir la herencia, pero la evidencia más contundente a favor del ADN se tuvo gracias a los trabajos de Alfred Hershey y Martha Chase en 1952, quienes marcaron con diferentes materiales radiactivos el ADN (32P) y las proteínas (35S) de un virus fago T2, descubrieendo que sólo el fósforo del ADN había sido insertado en las bacterias estudiadas.

James Watson escribió sobre este hito, en 1997: El experimento Hershey-Chase tuvo un mucho mayor impacto que muchos de los anuncios confirmatorios y me hizo tener mayor certeza de que los hallazgos de la estructura tridimensional del ADN eran el siguiente objetivo más importante para la biología. El hallazgo de la doble hélice por Francis Crick y yo vino sólo 11 meses después de que recibí una larga carta de Hershey describiendo los resultados de su experimento.”

Francis Crick murió hace relativamente poco tiempo, el 28 de julio del 2004, irónicamente, también 11 meses después del fallecimiento de la Dra. Chase, quien murió el 8 de agosto de 2003 ¡La misma diferencia que hubo entre sus históricos descubrimientos!


¡Hemos descubierto el secreto de la vida!
Francis Crick (1916-2004), sobre el descubrimiento de la estructura del ADN en 1953.


En abril de 1953, James Watson y Francis Crick publicaron sus hallazgos sobre la estructura tridimensional del ADN[i]. En ese artículo se puede leer un pequeño párrafo, casi inadvertido, pero probablemente el de mayor trascendencia: “No ha escapado a nuestra observación que el apareamiento específico que hemos postulado sugiere inmediatamente un posible mecanismo de copiado para el material genético”. Antes de este reporte, la comunidad científica ya conocía al ADN, y por los experimentos de Hershey y Chase, se sabía que era esta molécula la que transmitía la información genética, pero ahora, al conocer la estructura del ADN se podía prever el mecanismo de la copia. Sin duda el acontecimiento científico más importante en el campo de la biología.

A partir de ese momento, la imagen de la doble hélice ha sido casi un sinónimo de vida. Sólo los seres vivos tenemos ADN, sin él simplemente no habría vida, al menos no como la concebimos. Por otro lado su imagen ha sido más relacionada con la ciencia y la investigación que ninguna otra molécula. Por ello la estructura del ADN hoy simboliza investigación y vida.

En el transcurso de estos 61 años, a partir del hallazgo más importante de la biología, la investigación ha develado muchos de los secretos de la forma en que se transmiten de una generación a otra no sólo los rasgos físicos, sino toda la información que hace que cada ser vivo, desde la más simple bacteria hasta el ser humano, sea único e irrepetible. Toda esta información se encuentra contenida en el llamado genoma y lo conocemos gracias a la Investigación científica, a la interminable obstinación del ser humano por saber quienes somos y de dónde venimos.
Gracias Watson y Crick por darnos una pieza más del rompecabezas!!!!



[i] Watson JD, Crick  FHC. Molecular Structure of Nucleic Acids. Nature 1953, 171 (4356): 737-38.

miércoles, 12 de enero de 2011

¿No más sangre?

¿Se imaginan a un enfermo diciendo "Ya basta de fiebre"? Eso no lo va a curar, esa es sólo la expresión del deseo de eliminar un síntoma, pero no sirve absolutamente para NADA si no se hace lo necesario. Así veo a México..."ya no más sangre". OK, pero ¿y el diagnóstico, el tratamiento? Preferiría "Ya no más buenos deseos, más propuestas y acciones!"


Señores moneros, son uds. muy divertidos, pero para variar, propongan algo, propongan una forma de eliminar LA DEMANDA, hoy estamos muy ocupados en eliminar la OFERTA, pero por leyes de mercado eso no va a suceder.


Nos preocupa la violencia, pero nos ocupamos poco de evitar el consumo (sí políticos, artistas y grandes empresarios, a ustedes le hablo), nos preocupa poco comprar productos pirata (Sí señor ud. que compra música y software pirata; a ud. señora que compró su bolsa "Luis vuiton" (sic) pirata en el tianguis le hablo) nos preocupa poco darle mordida al de la grúa o al de tránsito (sí, a todos nosotros nos hablo), en fin, todos los detonantes de la ilegalidad nos preocupan poco, sólo nos ocupamos de hacerle la guerra a los capos y estar fregando al gobierno por su ineficiencia.


¿Cuando vamos a hablar y resolver la ineficiencia de la sociedad?

viernes, 11 de septiembre de 2009

¿Medicamentos genéricos o innovadores, realmente hay conflicto?

¿Medicamentos genéricos o innovadores, realmente hay conflicto?

La respuesta es sencilla pero contundente, NO, no hay ningún conflicto.

Recientemente en los medios de comunicación hemos visto mucha publicidad que sugiere que la solución a los problemas de salud está en los medicamentos genéricos y su supuesto precio más barato. ¿Es esto cierto? ¿Podría México (o cualquier país) ser un "país de genéricos"? Esta es una visión maniquea, de blanco y negro absoluto, que no responde a las particularidades de la salud del individuo y ni siquiera a las generalidades.

Si hoy la investigación farmacéutica y las empresas que la realizan, desarrollan el tan esperado medicamento para curar el SIDA o el cáncer, este medicamento estará disponible como genérico probablemente hasta dentro de 10 años. Sí, el tiempo que habitualmente pasa para que una patente de medicamentos pierda vigencia. ¿Puede un "país de genéricos" esperar 10 años para tener este medicamento? ¿Que le decimos al paciente con esta enfermedad, que se espere al genérico?

Por otro lado, si al vencer la patente, otras empresas que no tuvieron que invertir ni un peso en la investigación y desarrollo del medicamento (se requiere invertir 1,300 millones de dólares por cada nuevo medicamento), que no invirtieron en publicidad para darlo a conocer o incluso crear un nuevo mercado, si esas empresas lo producen y lo venden a un precio menor ¡Que bueno! la sociedad en su conjunto habrá ganado una opción más en salud y será una válvula de escape a la ya precaria economía en estos tiempos.

Visto así, ¿Puede una sociedad tener un sistema de salud sin innovadores? ¿Puede subsistir sin los genéricos? Pues también la respuesta es contundente: NO. Afortunadamente la sociedad necesita ambos y por ello hay espacio para ambos. Sin conflictos.

Las empresas de Investigación Farmacéutica invierten cuantiosos recursos en investigar y desarrollar nuevas opciones de tratamiento. Esta inversión sólo es posible si se cuenta con un sistema sólido de protección de patentes, que le otorguen al titular la exclusividad que requiere para poder mantener el ritmo de inversión necesaria para cada día tener más y mejores medicamentos. Junto con el marco legal, se requiere que la sociedad entienda la importancia y la necesidad de esta protección de patentes para poder disfrutar el día de mañana de nuevos medicamentos, se requiere despejar mitos que por mala información o mala intención confunden a la sociedad.

Mitos sobre la extensión de patentes

El Art. 23 de la Ley de la Propiedad industrial dice a la letra: "La patente tendrá una vigencia de 20 años improrrogables, contada a partir de la fecha de presentación de la solicitud y estará sujeta al pago de la tarifa correspondiente." Tratar de hacer creer a la sociedad que un medicamento patentado puede tener una exclusividad de 20 años y con sólo hacer un cambio de empaque o de sabor puede "extender" la patente otros 20 años, es un engaño. También lo es decir que cambiando el sabor o el empaque de un medicamento se puede pretender tener más exclusividad en el mercado, pues los requisitos de patentabilidad también son claros y sólo se otorga una patente a quién demuestre novedad, actividad inventiva y aplicación industrial. En la misma Ley, el Artículo décimo segundo transitorio, permite corregir la vigencia de una patente cuando ésta también se corrige en el primer país donde se obtuvo, también acotando su duración con la siguiente leyenda: "La vigencia de las patentes que fueren otorgadas al amparo de este artículo terminará en la misma fecha en que lo haga en el país donde se hubiere presentado la primera solicitud, pero en ningún caso la vigencia excederá de 20 años, contados a partir de la fecha de presentación de la solicitud de patente en México."

Mitos sobre los monopolios en salud

Un nuevo medicamento protegido por una patente es una opción más en el tratamiento de las enfermedades. La inmensa mayoría de las veces cuando llega al mercado busca un lugar entre las múltiples opciones de tratamiento. No hay patentes para el tratamiento de las enfermedades, cada nuevo medicamento patentado COMPITE con otros patentados y con genéricos de otras sustancias activas y obtiene así una parte del mercado del tratamiento de dicha enfermedad. En un ejemplo de la vida diaria, los automóviles o los equipos de cómputo tienen dentro de sus productos un sinnúmero de partes patentadas, pero compiten con otros sistemas y así los usuarios podemos elegir entre varias opciones aún cuando tengan patente. Si hoy llega al mercado un nuevo medicamento patentado para el tratamiento de la hipertensión arterial, competirá con las 100 opciones de tratamiento, entre las más de 6 clases terapéuticas, cada una de ellas con cerca de 10 principios activos y en muchos casos versiones genéricas de muchos de ellos ¿ese teórico medicamento patentado tiene un monopolio? La respuesta también es NO.

Mitos de la vinculación de patentes con los registros sanitarios

La adición del artículo 167-bis al Reglamento de Insumos para la Salud y del 47-bis al Reglamento de la Ley de la Propiedad Industrial, publicados en el DOF el 19 de septiembre del 2003 vinculan la protección de la propiedad intelectual (las patentes) con los Registros Sanitarios, este sistema de vinculación, tiene como finalidad el evitar el otorgamiento de registros sanitarios ilegítimos que sirvan para violar derechos de patente en el comercio. Este mismo artículo prevé la posibilidad de iniciar estudios, pruebas y producción de medicamentos patentados 3 años antes del vencimiento de su patente, aunque el registro se otorgará "solamente al concluir la vigencia de esta patente"

El mito de la explotación comercial por 20 años

El proceso de investigación y desarrollo de un nuevo medicamento tiene una duración promedio de 10 años, es decir, en ocasiones es una poco más y otra un poco menos, pero convencionalmente hablamos de los 10 años. Los principios activos, es decir, las moléculas se protegen bajo patente al inicio de dicha investigación, pues desde ese inicio se publican los resultados de dichas investigaciones para el beneficio de toda la comunidad científica y por consiguiente de la sociedad en general. Al ser información publicada, si no se protege por patente rápidamente, perdería el principio de "novedad" requerido para ser patentado, así que esta nueva molécula pasará los 10 primeros años de protección de patente en etapa de investigación, sin estar en el mercado y por supuesto sin tener un uso comercial. Una vez obtenido el registro sanitario (10 años después del inicio de la patente) llegará al mercado y disfrutará de una exclusividad comercial de 10 años solamente. Insistir en una "explotación" de 20 años de las patentes de medicamentos es simplemente un mito.

Resumo esta columna diciendo que la Industria de Investigación Farmacéutica no está en contra de un mercado de genéricos sino a favor del orden y la legalidad, de la competencia leal, de la publicidad ética y que no lleve a las personas a tener un riesgo en salud. La competencia comercial nos beneficia a todos, por ello es bienvenida siempre y cuando se ajuste a la legalidad, la calidad, la evidencia científica y la ética.

Autor:

Dr. Gustavo Hernández Verde
Médico Internista

martes, 7 de julio de 2009

REFLEXIONES SUPERFICIALES DE LA ELECCIÓN

REFLEXIONES SUPERFICIALES DE LA ELECCIÓN

Como un simple ciudadano que no es experto en política (en realidad no soy experto en nada) me gustaría hacer algunas relflexiones, aprovechando que estoy solito y nadie me lee.

Lo que vi este domingo que estuve TODO el día en mi casilla como representante de partido es que NINGÚN joven fue a votar, en serio, en la casilla de Cuauhtémoc y Romero de Terreros, no fue un sólo joven a emitir su voto. Todo el día, a cuentagotas llegaron señoras y señores de la tercera edad y uno que otro maduro igual que el que está escribiendo, pero menores de 25, no llegó ninguno.

El cuarto lugar indiscutible en el conteo de mi casilla fue por el voto nulo, boletas desde simplemente tachadas, hasta otras con mensajes obscenos.

El primer lugar también indiscutible fue la abstención. De cerca de 500 registrado, llegaron sólo 229.

¿Esa es la ganancia de esta elección? ¿Para eso gastamos (no invertimos) tanto dinero? ¿Para eso el IFE nos llenó con 23 millones de anuncio que ya nos tenían auténticamente hasta la m...?

Por otro lado, ¿Los ciudadanos sólo tenemos como opción escribir en un Blog para que algunos amigos nos lean y nada más? ¿Es nuestro derecho, o nuestro DEBER hacer que este país sea un mejor país? ¿Tenemos derecho a dejarles a nuestros hijos un país en peores condiciones políticas de el que nos dejaron?

Son muchas preguntas, ninguna respuesta, ninguna solución, ninguna propuesta. Así es nuestro país, así somos muchos (afortunadamente no todos), sabemos plantear los problemas magistralmente, sabemos quejarnos cual madre pariendo, pero a la hora de plantear propuestas, a la hora de dar soluciones, a la hora de arremangarse la camisa y ponerse a trabajar, a esa hora se nos acaba el rencor y seguimos... planteando los problemas, quejándonos. Así no se puede.

Me atrevo a hacer una sólo propuesta: Levantemos la voz, aqui afuera hay más talento que en el gobierno, quienes tenemos un medio como este (en realidad lo tenemos todos, pero lo usamos unos cuantos nada más) unámonos para hacer propuesta viables, no "reflexiones superficiales", propuestas que le llevemos a los partidos.

No tenemos el foro de el señor Martí para que nos escuchen, yo no quiero ni tengo tiempo de andar en partidos políticos, no propongo hacer otro partido. Propongo que quienes creemos que después de las quejas vienen las propuestas, las hagamos y las digamos en voz alta. Tengo la esperanza de alguien las escuchará.

Saludos,

Tavo


viernes, 19 de junio de 2009

Monopolios y Monopsonios. Amenaza para el consumidor

Monopolios y Monopsonios. Amenaza para el consumidor.

La concentración en uno solo o muy pocos proveedores de un bien o servicio provocan que estos proveedores puedan fijar precios relativamente altos a sus productos, dar malos servicios, productos de mala calidad, poca o nula disposición a innovar y algunas más que finalmente tienen una cosa en común: dañan al consumidor. A esta concentración de la oferta en un sólo proveedor la conocemos como monopolio, y por extensión, cuando existe más de un proveedor, pero son tan pocos que la situación real en el mercado es la misma, les llamamos oligopolios.

En México, al igual que en muchos países en el mundo existen leyes que intentan proteger al consumidor al prohibir los monopolios y las prácticas monopólicas, quizá con la excepción de los monopolios del propio gobierno. La Constitución los prohíbe desde 1857 y hace sólo unos pocos años (2006) se publicó el decreto con las reformas a la Ley Federal de Competencia Económica.

La actividad empresarial se encuentra altamente regulada y vigilada para proteger a los consumidores, las empresas dedican grandes recursos humanos y materiales en cuidar de no caer por intención , o por descuido y omisión, en alguna práctica contraria a las leyes de Competencia Económica. Por ejemplo, las empresas no pueden ponerse de acuerdo para fijar precios o descuentos, no pueden dividir y "repartirse" un mercado, ya sea geográfica, temporalmente o por cualquier otro segmento. No pueden ejercer su poder conjuntamente para presionar a un mercado, en fin, son muchas las actividades que le son prohibidas (y que bueno que lo son) para proteger a los consumidores.

Por otro lado, existe otro tipo de concentración diferente a la concentración de la oferta llamada monopolio. Cuando es la demanda la que se encuentra concertada, es decir, sólo existe uno o muy pocos compradores, se conforma lo que conocemos como un Monopsonio (cuando es total) u Oligopsonio en analogía a los Oligopolios. Hasta hace poco no era común ver un Monopsonio, salvo en el gobierno, en actividades que sólo le son permitidas a él, como el Monopsonio de la compra de armas, es obvio que un proveedor de equipos militares en nuestro país, sólo tiene como cliente (al menos de forma legal) al gobierno, igual que algún proveedor de equipos para la exploración y extracción del petróleo. En el mercado privado, vemos cadenas de auoservicios o empresas distribuidoras que se parecen mucho (si es que no lo son) a un monopsonio u oligopsonio, pero no es la intención de esta reflexión hablar de ese tema.

Hoy también vemos monopsonios del gobierno en áreas que no le son sólo autorizadas a él, como los medicamentos. El gobierno compra en México la mitad de las piezas de medicamentos que se requieren en todo el País, a través de sus instituciones de salud como el IMSS, ISSSTE, SSA y los sistemas estatales de salud. El gobierno es para la Industria Farmacéutica sin lugar a dudas, el cliente más importante. Una peculiaridad de este cliente es que en realidad no es "un solo cliente" sino muchos clientes arropados bajo el mismo nombre, pero con volúmenes de compra diferentes, condiciones de pago diferentes, condiciones de entrega diferentes y razones sociales y facturaciones diferentes, todos ellos bajo el mismo "apellido: Gobierno."

Lo anterior no es un asunto menor, pues como cliente, en realidad al no ser un sólo cliente sino muchos, por lo tanto cada uno debe estar sujeto a una negociación de acuerdo a su capacidad de compra y todos los factores arriba mencionados. Así ha sido durante muchos años y así debería de ser, cada cliente compra la cantidad que puede, en las condiciones que puede y obtiene beneficios y descuentos de su proveedor en esa misma proporción.

A partir de la instalación en México de una Comisión Negociadora de Precios para las compras del Gobierno, todos esos clientes de "apellido Gobierno" se han reunido para negociar en conjunto el precio de los insumos que le compran a la Industria Farmacéutica, aunque después, cada quien por su parte comprará, como siempre ha sido, en las cantidades y en las condiciones que cada uno quiera.

A primera vista y sólo visto superficialmente parece bien, pero al menos me pregunto si esta práctica no se parece mucho a aquello que tienen prohibido las empresas: Reunirse para compartir información comercial y usar el poder conjunto para presionar un mercado. En el mundo empresarial a eso se le llama un Cártel, pero en el lado de la demanda le llamamos... Comisión Negociadora de Precios.

Existe una Ley y una Comisión que protegen a los consumidores, pero no existe una Ley o una institución análoga que proteja a las empresas de verse presionadas por un comprador con una presencia dominante en el mercado. Sin ser ingenuo, no creo que esto vaya a cambiar en el corto plazo, no veo a ninguna fracción parlamentaria proponiendo un cambio legislativo en este sentido, pero si empezamos a hablar del tema, a estudiarlo, a debatirlo y ver sus posibles beneficios para la sociedad, de la cual somos parte los consumidores, las empresas y el gobierno, quizá en un futuro, veremos una regulación en este sentido.

martes, 2 de junio de 2009

Los síndromes de Ratzinger y Bush.

El Síndrome de Ratzinger

Se me ocurrió este nombre para describir lo que sucede cuando una persona ocupa un puesto cuya figura anterior hizo un papel extraordinario, el ejemplo más palpable es del actual sumo pontífice de la Iglesia Católica, S.S. Benedicto XVI (Joseph Alois Ratzinger) ¿Es posible evitar la comparación con Juan Pablo II? No pretendo ni hacer tal comparación ni justificarla, sino poner sobre la mesa lo difícil que es tratar de evitar el comparar a una gran figura con otra nueva que ocupa su puesto ¿Alguien puede evitar comparar a Camila con Lady D? No sólo eso, además de compararla muchos puede tener hasta antipatía por quién llega a un puesto después de una persona brillante.

En el trabajo seguro encontramos muchos ejemplos del Síndrome de Ratzinger, no importa los atributos de la nueva persona, no importan su logros, no importan sus aciertos, siempre serán menores que el anterior. Para quien lo escribe es mucho más fácil que para quien lo padece, ya me imagino a Camila haciendo su mayor esfuerzo ya no digamos para agradarle a la gente, sino para no tener tantas antipatías. Este síndrome no sólo lo vemos en las instituciones, también en las familias. Pobre del hijo de un gran médico o un gran abogado si se dedica al mismo oficio de su padre, siempre será comparado y casi siempre en desventaja.

En esencia, el síndrome de Ratzinger es el efecto negativo que deja a su sucesor la gran imagen de un líder, mandatario, jefe, familiar, etc., que evita, al menos por un tiempo, que quien ocupa el nuevo puesto, brille por su luz propia o propicia que sus errores se vean magnificados.

El síndrome de Bush

Al contrario del anterior, cuando el personaje antecesor ha hecho un mal papel, quien lo sucede tiene todo por delante para brillar. Los políticos, por ejemplo, están vacunados contra el síndrome de Ratzinger, casi nunca hay una gran figura antes de ellos, así que hagan lo que hagan siempre tienen la oportunidad de hacerlo mejor que el anterior. Ellos frecuentemente tienen el síndrome de Bush, que es aquel en el que quien llega a un nuevo puesto, simplemente, sólo puede hacerlo mejor, aún si no hace nada. ¿Necesita Barak Obama hacer mucho para hacerlo mejor que su antecesor? La verdad es que no, que con el simple hecho de no hacer nada ya sería un gran avance. En este caso sucede lo contrario que en el Síndrome de Ratzinger, quien llega ve exaltados sus aciertos y minimizados sus errores.

Difícilmente podemos encontrar casos más paradigmáticos que el de Ratzinger y Bush para nombrar las situaciones anteriormente descritas. Los adultos contemporáneos no hemos visto a un líder más carismático que S.S. Juan Pablo II ni a un peor gobernante que a JW Bush, ellos ejemplifican lo que a diario sucede en nuestras casas, trabajos y cualquier organización social y creo que por ello merecen que lleven sus nombres los síndromes de Ratzinger y Bush.

martes, 19 de mayo de 2009

Reflexiones sobre la seguridad social y la responsabilidad individual

Imagina por un momento estimado amigo lector que existiera una "seguridad social" que cubriera las descomposturas de nuestro automóvil o los deterioros de nuestra casa. Imagina por un momento que si se te descompone tu carro o sufre un accidente, simplemente haces fila en el taller del "seguro" y gratuitamente te proporcionarán la mano de obra y las refacciones necesarias. Imagina que si una tubería de tu casa se rompe, sólo tienes que pedirle al "seguro" que la reponga.

Antes de doblarnos de risa por el absurdo planteamiento, simplemente reflexionemos si cuidaríamos nuestro auto igual que como hoy lo hacemos, si cambaríamos el aceite asiduamente o revisaríamos el aire de los neumáticos, si manejaríamos con precaución para no golpearlo. Honestamente la respuesta es un abrumador NO.

Sucede que cuando nos enfermamos, sí contamos con un sistema de prepago que por una muy módica cantidad hace exactamente lo planteado anteriormente, no importa si cuidas o no tu salud, tu peso, fumas o bebes en exceso; al momento de estar enfermo simplemente te presentas en la fila y recibes atención médica y medicamentos sin un desembolso adicional. Si fumas y al paso de los años tienes cáncer ¿adivina quien va a pagar el tratamiento? Si tienes conductas sexuales de riesgo y contraes el VIH-SIDA ¿adivina quien va a pagar el tratamiento? Acertaste: la Seguridad Social

Me pregunto si es este un sistema que propicia la prevención o por el contrario fomenta la falta de ella. En todos los seguros privados existe el concepto de "co-responsabilidad", de esa forma uno se cuida de no chocar pues sabe que le costará, además de posibles lesiones, una cantidad de dinero a pesar de tener un seguro. Me pregunto si nuestro sistema de salud debería cobrar una especie de co-aseguro cada vez que utilizamos sus servicios o recibimos un medicamento. Obvio que esto no sería popular, pero quizá abonaría a la responsabilidad individual y a la prevención.

Por otro lado, un sistema de Seguridad Social con énfasis en la EDUCACIÓN EN SALUD ahorraría millones de pesos al estado por vía de menores enfermedades, ausencias laborales y escolares. Simplemente imaginemos que los niños de esta generación crecieran sabiendo lo importante que es mantener una dieta adecuada y un régimen de ejercicio. En unos años tendríamos mucho menos diabéticos e hipertensos, con ello ahorraríamos en medicamentos no sólo para la diabetes, también para sus complicaciones como la insuficiencia renal y sus costosas diálisis, en amputaciones de miembros afectados por la neuropatía y ceguera por la retinopatía. Estoy seguro que al gobierno le interesa ahorrar dinero.

Por otro lado, seamos honestos, a muchas personas no les importa que el gobierno ahorre, el mensaje para ellos es diferente, es la expectativa y la calidad de vida, es "vivir la vida de verdad" con más años de vida con los hijos, su esposa o sus padres; pero sobre todo con una vida más sana si prevenimos las enfermedades en lugar de esperar a que nos pasen y el gobierno nos lo solucione.

viernes, 8 de mayo de 2009

De la investigación con animales

Recientemente, en buena parte gracias a este tipo de redes sociales, se ha creado en el mundo una gran conciencia sobre la ecología, los derechos humanos y, por supuesto, los derechos de los animales. En Internet he visto muchas campañas en favor de la defensa de los derechos de los animales, en favor de detener el abuso y la crueldad. Puedo suscribir mi más firme apoyo a éstas, pero hoy quiero reflexionar sobre el uso de otras especies para la investigación de nuevos medicamentos para los humanos.

Ayer que circulaba vi un automóvil que tenía en la defensa (parachoques) un calcomanía que decía algo así como "Detengan la investigación con animales". Leer este aviso me hizo pensar sobre el tema. Desde que los humanos bajamos de los árboles y nos metimos en las cuevas y posteriormente conquistamos las estepas y el resto del territorio de este planeta (incluso fuera de él) hemos tenido enfermedades, quizá incluso las heredamos de las especies de las cuales evolucionamos. Desde esos remotos tiempos nos preocupamos por nuestra salud y nuestras heridas. Hay muchas evidencias fósiles de heridas y enfermedades que fueron tratadas con lo que se tenía a la mano. De ahí pasamos a la herbolaria, la química empírica y muy recientemente a los medicamentos como los conocemos en la actualidad.

En la actualidad, la sociedad espera de un medicamento muchas más cosas de las que esperaba en el pasado, queremos (yo incluido) un medicamento que sea seguro (sin efectos adversos), eficaz (que prevenga o elimine la enfermedad) y que sea accesible (aunque esto depende de su precio y mi poder adquisitivo). En un mundo ideal no deberíamos necesitar animales para tener estos nuevos medicamentos, claro que idealmente tampoco habría delincuencia, malos gobiernos, corrupción y un largo etcétera, pero desafortunadamente no vivimos en un mundo ideal.

Si de un día para otro todos los centros de investigación en el mundo dejaran de utilizar animales para experimentación la consecuencia sería fácil de prever: no tendríamos nuevos medicamentos. Sí, así de sencillo, no más esperanza de ver la cura para el SIDA o el cáncer, no más esperanza de terapia génica. Diabéticos e hipertensos del mundo, bajen la guardia ya no habría esperanza de algo mejor.

No me parece que la solución sea dejar de experimentar en animales, al menos no en este momento en que la tecnología aún no nos permite tener un modelo artificial de experimentación que reproduzca fielmente todas las variables biológicas que intervienen en la complicada interacción entre un organismo vivo y una sustancia química externa que pretende tener un uso terapéutico.

Por otra parte, entiendo que el límite entre usar y abusar de otras especies a veces parece difuso, el único documento que nos ha llegad del cielo (los diez mandamientos) no tenía instrucciones precisas sobre éste y muchos otros temas, así que somos los seres humanos quienes hemos tenido que subsanar esa carencia creando códigos de ética, cartas de los derechos de tal o cual especie o sector social y más reglamentaciones para normar nuestros criterios sobre nuestra interacción entre nosotros mismos y con otras especies. El problema es que somos juez y parte. La evolución nos ha puesto en ventaja sobre las demás especies, nos hizo mucho más adaptables y un poco más inteligentes (descontando algunas obvias excepciones, pero esta no es una columna política), por lo que estamos en una posición de ventaja.

Mi reflexión sobre el tema (ya era hora, fue mucha introducción) es que más que dejar de usar animales, debemos de hacerlo con más dignidad, apreciando el enorme sacrificio de otras especies en favor de la nuestra, dándoles un trato digno y libre de sufrimiento, creando en paralelo la tecnología que un día nos permita acercarnos un paso más hacia el mundo ideal, ese en el cual lo humanos no abusamos de otros humanos ni de otras especies y, por supuesto, en el que no necesitamos experimentar con animales.

Dr. Gustavo Hernández Verde

jueves, 7 de mayo de 2009

Lo que aprendimos de la Influenza

Personalmente creo que aprendimos muchas cosas, quizá la más importante es que somos un pueblo fuerte que ha pasado por múltiples retos y ha salido fortalecido de cada uno de ellos. Hasta hace unos pocos años, las crisis económicas eran recurrentes y así aprendimos a vivir, en el 85 un terremoto acabó con un montón de vidas y otro tanto de construcciones en el D.F. Huracanes han ido y venido, inundaciones y ahora esta epidemia. A mis 42 años es la primera epidemia de estas proporciones que vivo en carne propia. En el 94 me tocó vivir como médico (residente en ese entonces) la epidemia de Cólera, que ni por asomo fue así de "espectacular" si se me permite el término. Seguramente cobró más vidas que la actual, pero no fue tan televisada ni de proporciones mundiales por lo que muchos ni la recuerdan.

En esta epidemia los medios (bueno, sólo algunos) tuvieron que aprender lo más básico de la biología, como la diferencia entre un virus y una bacteria, algunos fueron más allá y aprendieron términos como Hemaglutinina y Neuraminidasa (los que dan nombre al famoso H1N1, del cual hay 16 variantes de H y 9 de N). En general también aprendimos a contar (sí, a contar), pues la danza de cifras nos obligó a recontar cada día los casos para saber que cada vez que aumentaba la cifra de muertos no eran en realidad nuevos muertos, sino la reclasificación de los ya reportados; lo mismo con las cifras de casos (creo que sería más correcto decir caos) que diario debíamos de entender si eran "sospechosos" o "confirmados".

Aprendimos que ante una verdadera emergencia hasta los más necios de los políticos pueden dejar un poco de lado sus rivalidades y asistir incluso a lugares antes prohibidos como la casa presidencial. Quienes igual que yo odiamos esas actitudes infantiles de "yo no me tomo ni la foto" nos agradó ver que puede más una crisis nacional que la cerrazón y la inquina. Aprendimos que pese a todos los pesares, filiaciones partidistas o ideologías, nuestros gobiernos (de todos colores) actuaron con madurez y responsabilidad. Yo al menos les externo mi agradecimiento, incluso a aquellos que tan mal me caen día a día.

Aprendimos que este mundo se encuentra TOTALMENTE CONECTADO, no sólo geográfica sino cultural, financieramente y sanitariamente hablando. Lo que pasaba en México afectó a todo el mundo, lo que pasó en el terreno de la salud tuvo implicaciones sociales (el aislamiento), económicas (no requiere ni ejemplo), políticas (ya hablé de nuestros amigos los gobernantes), de relaciones internacionales (Fuimos tratados de "leprosos" en Chile, aislados injustamente en China, cancelados nuestro vuelos de y hacia Argentina y Cuba por citar los más cercanos ejemplos de nuestros "hermanos latinoamericanos", nos regresaron un barco lleno de alimento de Haití, la nación más pobre y necesitada de América Latina, y otros más). En resumen la conexión entre la salud, lo social, lo económico, lo político y todas las que mi limitado entendimiento no alcanzan a ver, nos enseñaron lo frágil que es la sociedad.

Yo aprendí mucho, la sociedad aprendimos muchos, espero que nuestros políticos hayan aprendido también, que de sus decisiones en salud y en economía depende el ya de por sí frágil equilibrio social, que no podemos abusar de que somos un pueblo fuerte que "aguanta todo" pues incluso "todo" tiene un límite.

Saludos,

Gustavo Hernández Verde

miércoles, 11 de febrero de 2009

La salud, la crisis y el deporte. Conexiones inesperadas

Escuchamos de la crisis por todos lados, de hecho empezamos a saturarnos de tantos mensajes y empiezan a ser parte del paisaje. Desafortunadamente, antes de ser parte del paisaje nos están dejando algunos "recuerditos".

¿Has notado que últimamente estás más irritable? ¿Has tenido últimamente problemas gastrointestinales que antes no tenías? Todo esto y más, son manifestaciones de una misma causa: el estrés.

Hace miles de años, cuando éramos cazadores-recolectores, los peligros estaban bien definidos, o venía una animal peligroso, o las inclemencias de la naturaleza o una tribu rival, pero siempre era evidente. Ante un peligro evidente la selección natural de las especies nos dotó de una respuesta metabólica que nos prepara para huir o pelear. Se agudizan los sentidos, se incrementa el flujo sanguíneo a los músculos, se dilatan las pupilas, aumenta la glucosa en sangre para tener energía al instante que se necesite. Todo eso se necesita para huir o pelear.

Hoy ese gen que codifica nuestra respuesta al estrés sigue en todos nosotros, pero el peligro ha cambiado sustancialmente. Hoy los peligros son intangibles y prolongados. Comparemos, si veo una amenaza evidente, peleo o corro, pero en cualquier caso utilizo los instrumentos que la naturaleza me ha dado para ello. En el caso del estrés, que es mi respuesta a un peligro intangible, como la posibilidad de perder el trabajo, de no poder enfrentar las responsabilidades económicas, etc. , mis mecanismo de defensa se activan por igual, pero NO LOS USO, y se quedan activados por mucho tiempo.

No estamos "diseñados" para los peligros crónicos e intangibles, en la naturaleza eso no existe. Carl Sagan afirma que el deporte es una reminiscencia del mismo gen que nos ayudaba a reunirnos en grupo, crear una estrategia y enfrentar coordinadamente a un enemigo común, tal cual como salir en grupo a cazar un mamut. El hombre moderno encontró un "uso" para ese gen a través del deporte, que es hacer exactamente lo mismo, al menos en los deportes de grupo. 

No hemos encontrado un "uso" para el gen del estrés, lo tenemos y nos es útil para la supervivencia diaria, pero la naturaleza "no previó"  que los humanos nos enfrentaríamos a las crisis económicas ni al estrés crónico.

En fin, en estos tiempos debemos cuidar que nuestras crisis financieras no se vean agravadas por una crisis de salud, podemos todavía "engañar" a la naturaleza y pelear y correr ante el estrés. Hacer deporte ayuda a liberar esa tensión, es barato y nos aleja del doctor.

Saber que es necesario hacer deporte y hacerlo son dos cosas diferentes. Dicen los deportistas que se vuelve un vicio (yo diría que un hábito), así que empezar poco a poco puede hacer que un buen día hasta nos llegue a gustar y que tal vez ya no sea mi frase personal con la que cierro esta nota. "Cuando me dan ganas de hacer ejercicio, me acuesto hasta que se me pasan"